Ucrania debe caer, le pese a quien le pese
Sinceramente, no tenía ganas de escribir nada sobre la invasión de Ucrania por parte de Rusia desde hace -casi- ya 10 días de forma continuada. Tampoco voy a escribir nada al respecto de los claroscuros de ambas naciones, políticas y gobiernos. Europa, es decir, la UE, no puede entrar bajo ningún concepto en el conflicto ucraniano.
No hace ni 2 años que estamos con el tema del Covid. Más aún tras la aparición de las vacunas, que nos vendieron el cuento oficial del bien común y que los posibles efectos adversos, eran minoritarios o residuales frente a las enormes ventajas globales de su administración. Ucrania debe caer, sin más. Triste, pero es lo que debe ocurrir. Ucrania, es y debe ser la Hiroshima de este siglo XXI.
La supervivencia de todos está supeditada a la desaparición de Ucrania bajo la invasión rusa. La Europa occidental no está preparada para afrontar, ya sea con la OTAN o sin ella, un conflicto bélico. Europa y toda la UE, es una comunidad a modo de cortijo de todo el wokismo internacional. Todos estos bravos guerreros que se levantan en España en pro de la defensa armada del territorio ucraniano, se esconderían en sus casas al sonar los primeros compases de las alarmas antiaéreas. Nadie quiere ir a la guerra y mucho menos morir en ella, incluso los soldados.
Esta entrada, después de un parón de días en publicaciones continuadas, principalmente ha sido por la falta de ganas y de perder mi tiempo, debido a que es como naufragar a la deriva en un mar de insensatos. No estoy a favor de ninguna de las partes implicadas, ya que todo no se resume en quién lanzó la primera piedra. De lo que estoy sumamente harto, son de las enormes tragaderas de esta sociedad infantilizada a ritmo de Tiktok.
Pensad, razonad y sacad vuestras propias conclusiones, que no hace ni 30 días, aún existía el Covid y a estas horas, ha sido completamente borrado, como sería la faz de la tierra con un ataque masivo de bombas nucleares. Eso si, cada vez que escucho hablar a Zelenski, me suena su voz al acento del personaje en Danko: Calor Rojo de Viktor Rostavili, interpretado por el actor Ed O'Ross.