El peligro intrínseco del tradicionalismo

Desde hace varios años ha resurgido el ala más tradicionalista católica de las derechas españolas de la mano de impúberes liberales, siendo estos en mayor medida un grupo o grupúsculo de jóvenes abducidos por las leyes y normas de las santas escrituras, al igual que los talibanes del islamismo radical y la ley sharía. Son una secta muy peligrosa contra todas las libertades individuales. Están a favor del modelo católico de familia y todo lo que esto conlleva, antiabortistas, detractores del matrimonio no tradicional, ejercer la procreación como modo de vida para asegurar la identidad católica nacional o europea y otras sandeces sin ningun tipo de sentido. 

¿Pueden pensar en estas cosas?; por supuesto. Aunque eso de liberal en lo económico y bla, bla, bla, ya no se lo cree nadie con sentido común. 

No reparto carnets de "liberalidad", por denominarlo de alguna burda forma, a pesar de que evidentemente, no dejan de ser socialistas en todos sus términos. Son amantes de los diezmos y a su vez incapaces de poner la otra mejilla frente las adversidades o críticas. Se escudan en ser perseguidos y atacados por sus creencias fantásticas, mientras desean imponer sus voluntades a todo ser humano viviente, ya que son los elegidos y tocados por la gracia de Dios sin ser el auténtico pueblo de Israel.

Partidos políticos españoles como puede ser VOX, son un auténtico peligro por estos falsos dogmas católicos o incluso los fundadores del nuevo-viejo perfume de Polil que han salido de sus armarios. Son deseos de un mundo más distópico que la propia y plena anarquía. Me entristece ver a jóvenes tan completamente perdidos en mundos de Narnia. Aunque peor son las sectas como el Instituto Juan de Mariana, la Escuela de Salamanca y otras de esta índole que bajo falsas promesas preparan las frágiles mentes de estos supuestos seres libres. 

El wokismo de izquierdas es otro mal, sin lugar a dudas; eso sí, hay que añadir a la ecuación el wokismo católico de derechas imperante en la sociedad española. Entre unos y otros, uno se va dando cuenta que en lo único que uno cuenta es en su propia persona e identidad. Y parafraseando a estos tradicionalistas; ¡líbranos de todo mal, amén!.

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