El Ministerio de la Injusticia Española
El Ministerio de Justicia está planteando una reforma que afectaría a los individuos, que logren un acuerdo amistoso con la aseguradora tras un accidente de tráfico; es decir, las víctimas de un accidente de tráfico llegarían a tener que tributar por la indemnización recibida. Esta medida, aún se encuentra en plenos trámites, aunque ya ha recibido el completo visto bueno del Consejo de Ministros, a mediados del pasado mes.
Se mantendría el apartado vigente, en el cual, informa que estarán completamente exentas de cualquier tipo de tributación en el IRPF, todas aquellas indemnizaciones que sean previamente dictadas por un juzgado.
Esta nueva modificación, exigiría que en aquellas que se alcancen acuerdos por un pacto amistoso entre las partes, intervenga un tercer actor neutral para que haga de mediador, y que el acuerdo se eleve a escritura pública.
Aunque como ha informado a los medios, Manuel Castellanos, presidente de ANAVA-RC, esto supondría pagar impuestos por el dinero recibido, aunque ni siquiera se sabe, si sería un porcentaje fijo o con algún tipo de escalado acorde a los ingresos del contribuyente. Ha añadido, que desde el punto de vista fiscal, estos pagos nunca se han considerado como un incremento patrimonial, sino como una compensación de las disminuciones sufridas a consecuencia del accidente. Daños que pueden ser de tipo personal, moral, en forma de lucro cesante o en los bienes, empezando por el caso de tener que reparar el automóvil propio.
España se está convirtiendo paulatinamente en un Estado en completo proceso de putrefacción. Imaginen ustedes que llegarán a un acuerdo amistoso tras un terrible accidente de tráfico, donde hayan perdido algún familiar o ser querido y sean correspondientemente indemnizados, y que después de dicha pérdida irrecuperable, les venga la Hacienda Publica a reclamar su parte del IRPF, completamente legítima.
Es como el caso de algunos padres, que tras un accidente de motocicleta de alguno de sus hijos, aún tengan que seguir pagando las cuotas de la misma por la deuda contraída con su banco. Esto es el hambre voraz del Estado socialista y del comunismo más terrible. Si de algún político salen a la luz algunas declaraciones favorables a esta abominación, debería perder de forma irrevocable su escaño y como no, de su correspondiente y legal porcentaje de indemnización, principalmente, por ser un auténtico malnacido.