El Catvers de 1993
Este lunes se ha presentado en Barcelona, el proyecto CatVers, el metaverso en catalán, no mestizo, no se vayan a alterar los separatismos excluyentes. Ese mundo independiente en el que se quiere convertir el terruño catalán. Un mundo virtual, ficticio e ideal. Un mundo virtual perfecto con gráficas de Pentium 120 de un lejano año del siglo pasado. Es decir, una tecnología aproximada del año 1993 en desarrollo en pleno siglo XXI. Un simple Minecraft, le pasa la mano por la cara; en fin.
Aún está en una fase inicial, aunque tiene la previsión que se vaya desplegando a lo largo de este año 2022. Permitirá realizar reuniones organizadas por entidades o instituciones, y más adelante, exposiciones de arte o crear eventos multitudinarios, como conciertos; eso si, siempre en catalán.
Albert d'Anta, director de operaciones del Catvers, ha confirmado que este será un mundo virtual, que competirá y superará al propio mundo real. La presentación ha sido presidida por el vicepresidente y consejero de Políticas Territoriales y Territorio, Jordi Puigneró, y la presidenta de la Cámara de Comercio de Barcelona, Mònica Roca.
Este cutre proyecto tecnológico parte del Centro Blockchain de Cataluña, el CBCat, al que apoyan tanto el gobierno de la Generalitat, como la Cámara de Comercio de Barcelona.
Otro actor implicado en esta comedia de Dante, ha sido Quirze Salomó, presidente ejecutivo del CBCat, anteriormente dueño de la cadena de comida rápida Nostrum, que ya le dediqué unas líneas hace algunos días atrás en otra columna. Salomó, ha dicho que está convencido de que los metaversos cada vez tendrán más importancia en nuestro día a día. Aunque si lo hace igual que en su anterior empresa, esto será de chiste contínuo.
Entre la NASA catalana y este videojuego freelance de licenciatura de párvulos, Catalunya se ha convertido en el mayor hazmerreír de España. Me niego a poner sus enlaces en este blog. Busquen ustedes mismos. Hagan en sus microondas una bolsa de palomitas y disfruten del espectáculo. La sal es puramente opcional, hay que cuidar el corazón.