El Anarquismo Filosófico y el Individualismo

El anarquismo filosófico, es una escuela dentro del pensamiento anarquista, que se centra en la crítica intelectual de la autoridad, siendo especialmente clara y precisa contra todo el poder político establecido, y la legitimidad de los gobiernos frente los individuos. 

El famoso anarquista estadounidense,  Benjamin Tucker, acuñó el término anarquismo filosófico para distinguir el anarquismo evolutivo y pacífico de las variantes revolucionarias, más identificadas con las izquierdas socialistas de tintes comunistas. 

Aunque el anarquismo filosófico, no implica necesariamente no realizar ninguna acción, desde luego, o no disponer del intrínseco deseo de eliminar completamente la autoridad, los anarquistas filosóficos, creen que no tienen la obligación o el deber de obedecer a ninguna autoridad, o por el contrario, que el estado o cualquier individuo libre tenga derecho a mandar sobre ellos u otros individuos. 

El anarquismo filosófico, es un componente más del más puro anarquismo, siendo este claramente explícito y directo del mayor logro individual anarquista; es decir, llegar a alcanzar el mayor cenit individual del anarquismo individualista. 

El académico Michael Freeden, identificó y separó en cuatro grandes tipos de anarquismo individualista. El primero es del tipo asociado con William Godwin, que aboga por el autogobierno con un racionalismo progresivo, que incluye realizar la benevolencia pura hacia todos los demás individuos. El segundo tipo es el egoísmo, más asociado con el propuesto por Max Stirner. El tercer tipo se encuentra en las primeras predicciones que formuló antaño Herbert Spencer y en la de algunos de sus discípulos, como Wordsworth Donisthorpe, previniendo en este sentido, la redundancia del Estado en la fuente de la propia evolución social. El cuarto tipo conserva una forma moderada de egoísmo y explica la cooperación social o voluntarismo, a través de la defensa del mercado, teniendo esta corriente a seguidores, como el propio y anteriormente citado, Benjamin Tucker y al más célebre y reconocido internacionalmente teórico, Henry David Thoreau.

Por tanto, el anarquista individualista, reconoce al individuo como el único inicio del camino dentro de la propia existencia del individuo. Pero afirma esa individualidad y sostiene sin parangón, que sin ese concepto de lo individual, sería imposible realizar ese progreso. 

Es decir, el avance de este mundo, se debe a todas y cada una de las acciones de las individualidades, mientras estas se mantengan fuertes y sean capaces de oponerse a cualquier fuerza coercitiva, por parte de otras individualidades o del propio y vil Estado; por ejemplo. 

La capacidad única para otorgarse a uno mismo de reglas, aplicándose siempre en ellas y desde una perspectiva lógica y sensata, sin la intervención o influencia del exterior; es el máximo final a alcanzar para un individuo libre. A su vez, también serviría como un férreo escudo frente a todas las influencias y manipulaciones de los gobiernos y de todos sus gobernantes.

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