Yolanda Díaz y el Yggdrasil público
La Vicepresidenta segunda del Gobierno de España, es decir, la señora Yolanda Díaz, en Twitter ha realizado un pequeño hilo en su propio TL, para dar brochazos de la nueva ley laboral. Es un sindiós, de verdad, es así. Aunque el más interesante, es la derogación del despido en las administraciones públicas, ya sean por causas técnicas, económicas, organizativas o de producción.
Es decir, que aquellos que dispongan de plaza fija, se pueden estar tocando el pepe durante toda su jornada, que jamás serán despedidos bajo ninguna circunstancia. Esto no hay por donde cogerlo. En el mundo real, una empresa puede decidir como actuar en cada ocasión, por lo menos hasta ahora, debido a que todo esto puede llegar a impactar en el sector privado a la larga bajo pena de multas. Como se dice en Twitter; guarden este tweet.
La administración pública española es aquella que dispone de más vagos por metro cuadrado. Además de ser un ente que no para de crecer sin medida. ¿Conocen ustedes una administración pública que sea 100% eficiente?
Este problema endémico y crónico de este país, no tiene parangón en toda Europa. La eficacia de la administración pública española es igual de letal que los índices de mortalidad del Covid; dícese vulgarmente un simple 0,1% de todo el entramado público.
Esta nueva ley es un despropósito, se mire por donde se mire. Es generar, aún más, una casta privilegiada protegida por sus respectivos y corruptos sindicatos. En vez de estar siempre evaluados, tal y como he explicado con anterioridad, estos parásitos pueden estar jugando con sus PC libremente o pasarse tres horas para desayunar, que nunca conocerán lo que es estar en paro.
Se deben recortar las ramas hasta la mínima expresión del árbol del Yggdrasil público. No son mejores que nadie, por muchos exámenes y penurias que hayan tenido que pasar. Es la hora que abandonen sus reinos protegidos de Asgard y desciendan en tropel al reino de la oscuridad de Niflheim, mientras todos los demás, seguiremos sobreviviendo en Midgard, que es nuestro verdadero hogar.