Vuelta al Lejano Oeste

La señorita Nuria Gil, que pertenece al estudio Agroamsa, se lamenta de que el caballo se utiliza menos cada día, a pesar de que España, es el cuarto país de la UE con mayor número de equinos; aproximadamente unos 681.000 ejemplares, figurando en la lista de los 10 países del mundo con más competiciones de la Federación Ecuestre Internacional. 

El declive del uso del caballo, fue propiciado a principios del siglo XX con la llegada de los primeros automóviles, por tanto, recuperar los equinos para algunos desplazamientos, aportaría beneficios ambientales, además de turísticos, y así se evitará que este animal termine corriendo un grave riesgo de extinción. Por ello, proponen recuperar el caballo como medio de transporte. Debido a que el uso de estos animales, reduciría en un 25% la emisión de gases de efecto invernadero, y al paso, se podrían recorrer 25 km en ocho horas cada día.

Los que peinamos canas, recordamos series como Bonanza o La Casa de la Pradera, entre cientos de películas del lejano oeste. En mi arcadia feliz, esos entornos serían un verdadero paraíso. Eso si, aplicando las tecnologías actuales para poder seguir conservando ciertas comodidades, que eran completamente inexistentes en dicha época. 

Esa arcadia feliz, sería poder disponer de tus terrenos y labrar la tierra. Vender tus productos en las ciudades o pueblos de 4 o 5 casas. La época del Oeste americano, es un sueño de juventud. Un mundo ideal con mi familia. Las ciudades del siglo XXI, están superpobladas y altamente masificadas. No existe la verdadera tranquilidad, esa que busca el verdadero y único individuo libre, fuera del colectivismo de masas aborregadas. 

Quizás en dicha arcadia, debería disponer de varios rifles de asalto, pistolas de gran calibre o cualquier otro tipo de arma defensiva, aunque no diferiría en demasía de las circunstancias y problemáticas nocturnas de cualquier ciudad en la actualidad, en términos de peligrosidad. 

El mayor problema, es la imposibilidad de la autoprotección y autodefensa, siendo esta supeditada a la actuación de las fuerzas policiales del Estado. 

Evidentemente, sería un usuario del caballo como vehículo de transporte, frente la eliminación de los vehículos de motor a combustión o eléctricos, siempre que pudiese alejarme lo más posible de esta sociedad llena de podredumbre.

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