Sánchez, Democracia y Soberanía

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, planea la celebración de elecciones en el próximo noviembre del 2022, para evitar lo peor de la crisis económica creciente y de las secuelas de la pandemia del virus del Covid. La brillante idea de adelantar un año la cita electoral con las urnas, es tener siempre en mente, las elecciones autonómicas andaluzas que se celebrarán antes del próximo verano. Así podría sortear un posible y claro desgaste de la formación socialista. 

Las cuentas futuras del próximo año 2022, serán las últimas del Gobierno de coalición; no deberíamos de tener ninguna duda sobre ello. Diferentes voces socialistas del partido gubernamental, han comentado lo siguiente en diferentes medios: "Si Sánchez escenifica que no tiene los apoyos para los Presupuestos del 2023, puede pulsar el botón electoral".

Sinceramente, no ha existido en toda la historia de la democracia española, desde su reinstauración en 1978, un Presidente del Gobierno con la cara más dura y con más sangre fría para mentir, y seguir mintiendo y que la ciudadanía, ni reaccione o lo llegue a criticar; ya fuese en las calles o en las puertas del Congreso, por su pésima gestión, en todas y cada una de las esferas políticas y económicas del país. 

Es una especie de teletubbie inanimado de anuncio barato de la colonia Boss. Se quiere, se quiere mucho a si mismo, y así nos lo muestra. Es sin ninguna duda, el peor presidente en los 43 años de democracia, y eso, ya es un gran hándicap difícil de superar, teniendo en cuenta sus antecesores.

Sus socios de gobierno, están pensando más en su nueva escisión política, que en las políticas reales para España. Mejor que sea de este modo, sin duda; debido a que los comunistas, no deben acercar jamás sus patitas a las políticas de cualquier país. Aunque como sabemos; en realidad, se han aprobado más decisiones izquierdistas woke, en los últimos dos años, que políticas sociales de gran calado real.

La democracia, es la mayor imperfección fuera de las dictaduras totalitarias, aunque en España, por culpa de este voraz sistema de las mayorías; en el Gobierno disponemos del palurdo más elegante de Europa y en Catalunya de ese loco bajito separatista. No importa si las políticas son de derechas, centro o de izquierdas, en más o en menor medida nacionalistas o en pro del constitucionalismo; siendo estos últimos una amalgama de lo peor que puede traer este sistema democrático, ya que todas las políticas fuera del núcleo del individuo, es un sistema perverso per se. 

El demócrata constitucionalista es el presente, pasado y futuro totalitarista, que utilizará su 51%, para poder aplastar al 49% restante; parafraseando al gran Jefferson. La única opción realista, palpable y funcional, es la soberanía individual frente a los colectivismos democráticos. 

La soberanía individual, es decir; El mí y el yo. El alfa y el omega. El principio y el fin. Es la vía de supervivencia contra las voluntades de ciudadanos esclavos, que cada cuatro años, quieren dinamitar por los aires, la razón de los individuos libres.

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