Opiniones, apartheid y terrorismo
La sociedad filofascista catalana, es decir; la ultranacionalista de izquierdas separatista, en su inmensa mayoría, ha perdido completamente la poca razón y humanidad que les podía aún quedar. El caso judicial -que ha recibido sentencia favorable- por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, más comúnmente conocido como el TSJC, obligando a una escuela pública de educación infantil y primaria de la localidad de Canet de Mar, situada en la comarca costera del Maresme, a realizar un 25% de las horas en una clase de P5 en castellano, tras la denuncia de los padres, ha conseguido despertar del infierno a todas estas bestias inmundas.
Esta sentencia ha conseguido sacar a la palestra, todo el odio y bilis de esta gentuza vomitiva. Han manifestado y esputado diferentes opiniones en los rincones de las cavernas más oscuras de las redes sociales.
Únicamente escribiré sobre los 3 más destacados. El orden de todos ellos, es completamente indiferente e irrelevante, debido a que no se puede anteponer uno preferentemente por encima de otro. Todos estos mensajes respiran y emiten la propia esencia del mal, ya que son completamente deleznables, aborrecibles e abominables.
En el primero de ellos, la usuaria Maite Republicana Donec Perficiam, pide claramente desde su cuenta, que se le aplique un apartheid a la familia denunciante y añade que aquí no son bienvenidos, y que se marchen por donde han venido. Otro usuario con la cuenta Brunet, esgrime que se debe realizar el vacío al niño durante las clases en castellano; vuelvo a recordar que estamos hablando de P-5, señores; P-5. Finalmente, el usuario Raó i Força, directamente pide saber los nombre completos y dirección de la familia.
Como defensor de la plena libertad de expresión, los comentarios emitidos por esos bastardos, no los considero como tal, ya que tienen y disponen de intención claramente manifiesta. Cualquiera de ellos, tiene la intencionalidad y finalidad de causar daño a otros, y es aquí cuando uno debería poner un límite; al menos en mi arcadia feliz.
Tienen tanto derecho a expresarse como cualquier otro individuo, no faltaría más. Eso sí, tendríamos que tener en cuenta, lo que está significando esta lacra filofascista.
Está misma que ayer por la noche en la localidad de Vic en la comarca d'Osona, las tropas militaristas de Arran, ofrecieron otra de sus malditas y estúpidas performances, que entre el humo y el fuego, descolgaron la bandera española del ayuntamiento, para proceder a quemarla ante el júbilo del público presente.
Un trapo es y seguirá siendo un simple trapo. Lo que ocurre, es que estas performances son permitidas, sea la hora que sea y donde sea, sin ningún tipo de control y seguridad.
La sociedad filofascista catalana, está a un paso, muy pequeño de hecho, de convertirse en la versión abertzale de barretina más radical. Esa que desearía disponer de nuevo del grupo terrorista, Terra Lliure, y asesinar a todo aquel, que no piense como ellos.
Gracias Procés, por poner cara finalmente al auténtico fascismo.