Los problemas del individuo libre en una sociedad llena de estatistas
Los fundamentalistas religiosos del contrato social y del bien común, principalmente son los buenos amantes shakespearianos de las tendencias socialistas y estatistas, mientras que los adalides de las libertades individuales son los defensores de las políticas más liberales de derechas y de gran vigor antiestado. No cabe ninguna duda. Así que podemos organizar a los vacunados como entes extremadamente sociales y a los antivacunas como claros antisociales o asociales, si así lo prefieren, debido a que van contra la propia corriente de la misma sociedad.
Por tanto, estos últimos, sin contar con los negacionistas recalcitrantes sin cerebro, podemos definir que son los individuos más libres y selectivos en su entorno social. No viven con el terror y pánico continuo a diferencia de los vacunados de izquierdas socialistas, esperando recibir las nuevas órdenes de su amo, a través de los medios de comunicación; tipo Pravda, y actuar según dictaminen. La vulneración sistemática, día tras día de nuestras, ya pequeñas libertades, son un hecho fehaciente e incontestable.
Como ya sabrá, mi estimado lector habitual, aquí se defienden las libertades individuales frente el colectivismo rampante. Ser antisocial o asocial, su motivo y único principio para llegar a definirse de esta índole, es llegar a ser extremadamente cauto y crearse a su alrededor su propio y preventivo escudo anti-idiotas; porten la bandera moral o estatal que porten. No existe nada más libre, que diferenciarse del rebaño. En España, lamentablemente, hay más rebaño que ovejas negras, es así.
Los individuos libres no son temerarios de la ira de Dios o escurridizos con la muerte, tan solo son individuos que viven asumiendo sus riesgos por propia voluntad, mientras otros son sometidos por la vara de Moisés y aceptan sin rubor, recibir bajo sus pieles, las diez plagas de Egipto. Se podrán preguntar a qué ha venido esta columna, es verdad, lo puedo imaginar. Esta columna deviene un bastión frontal contra los colectivismos de los moralistas vacunados y perpetradores aduladores de las implantaciones de las medidas restrictivas o de los pasaportes Covid.
En un futuro, quizás estemos todos equivocados, pero si algunos de los vacunados estatistas, se diesen cuenta de su grave error, desde aquí puedo decir, que los individuos libres, los acogerían y serían plenamente bienvenidos; gran parte de ello, por la gran voluntad de cooperación voluntaria que siguen a rajatabla a diario, en sus vidas; mientras que si se llegase a demostrar su error, seguramente serían los primeros en la fila de ejecuciónes sumarísimas, frente las guillotinas de esta sociedad, perdida de ética y de los auténticos valores; no lo lleguen a dudar jamás, se los ruego.