Laura Ferrer, HIPRA o la madre que los parió

La Senior Manager de I+D de salud humana de los laboratorios HIPRA, Laura Ferrer, ha dicho recientemente: "Para controlar la pandemia, es necesario vacunar a todo el mundo”. HIPRA tiene la previsión que entre el primer y el segundo trimestre de 2022 puedan disponer del registro de la vacuna en la Agencia Europea del Medicamento. Según ellos, tienen la experiencia de bastantes años de trabajo en el desarrollo de vacunas de coronavirus para otras especies, y disponer de vacunas diferentes nos enriquece a la hora de tener mejores resultados de eficacia.

A su vez, Laura Ferrer ha comentado a diversos medios de comunicación: "Los resultados que hemos tenido en la primera fase son muy buenos, tanto en lo que se refiere a la seguridad como a la inmunogenicidad. Ahora, en esta segunda fase, se aumenta bastante más el número de personas que se vacunan y se vuelve a valorar su seguridad, pero también se pone un foco muy especial en lo que se llama “estudio de no inferioridad”. Aquí hemos cogido a personas que ya habían recibido dos dosis de una vacuna y se les ha inoculado una tercera dosis de recordatorio. A algunas se ha administrado la vacuna de Hipra y otras, Pfizer, y ahora lo que haremos será valorar, aparte de la seguridad, cuál es la respuesta en cuanto a anticuerpos neutralizantes comparando la respuesta de un booster de una tercera dosis con una u otra, y los primeros datos de seguridad también son muy buenos."

Siempre he querido comprender a aquellos individuos voluntarios, que se ofrecen libremente a estos tipos de pruebas médicas. Como comenta Laura Ferrer, HIPRA está en su segunda fase de desarrollo; es decir, aquella en la que aún no está permitida la experimentación con humanos, aunque a raíz de la pandemia del Covid, todo esto ha pasado a la historia. 

Quisiera saber que les llegan a ofrecen como compensación o estímulo, a pesar de que no puedan pedir daños y perjuicios a futuros, por posibles reacciones adversas de la misma. La pandemia del Covid, se ha convertido en el negocio más lucrativo de la historia, más allá incluso que el tráfico de estupefacientes de alto consumo; siendo los Estados no soberanos, los mayores beneficiarios de este tinglado conjuntamente con las farmacéuticas. La ciencia es maravillosa, siempre que se sigan las reglas del juego.

Sinceramente, no me importa si crees en las vacunas o no crees en ellas, o si eres de aquellos que creen en la Santa Iglesia y sus tres Ave María, esto es un negocio sin más. Me importa bien poco si HIPRA, es española o un laboratorio clandestino de barrio. Si no se siguen los protocolos antiguos, conmigo que no cuenten. Además, que no todo el mundo se puede vacunar, lo diga Laura Ferrer, HIPRA, el Estado o su puta madre.

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