Las distopías de los Tribunales Superiores de Justicia
La distopía en las aplicaciones del pasaporte Covid, a lo largo y ancho del mapa de España, es sinceramente increíble y genera enorme estupefacción, por sus variaciones según quien las interprete. La libre y burda interpretación de la ley, es una de esas cosas, que te hacen dudar muy seriamente de la profesionalidad real y factible de los tribunales.
Ayer el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, a la espera de rectificación del propio texto, ha anulado la implantación del pasaporte Covid, debido a que puede inducir a imponer de manera indirecta a la vacunación obligatoria al personal de los establecimientos; es decir, a los trabajadores de los recintos de ocio social.
Por este texto en concreto ha sido anulada su implantación, señores. Así que el ciudadano medio, es obligado a presentar su correspondiente pasaporte Covid, mientras no existe la implantación de la vacunación, entre aquellos que deben prestarte el servicio en los establecimientos, como bares, restaurantes, etc. Resulta realmente curioso, el uso de la doble vara de medir, aunque prevalezca la libre decisión del individuo a vacunarse o no vacunarse; único punto positivo a favor del texto en cuestión.
Ustedes, los siervos del Estado vacunado, ¿Irían a un local que no puede garantizarles, que su personal está tan vacunado como lo están ustedes?
Si ustedes tratan como auténticos apestados a los no vacunados, imagino que estarán preocupados por este hecho. Imagino sus caras estupefactas. Esas caras son las mismas que se nos quedan a los no vacunados, cuando oímos sus argumentaciones en defensa del pasaporte Covid, restricciones y demás. ¿No ven la paradoja de la estupidez en todo esto?
En Andalucía, se modificará el texto y saldrá adelante la implantación del pasaporte Covid, es así; aunque de fondo, seguirá el mismo problema, más para todos ustedes, que para un individuo con la capacidad humana de razonar de manera perfectamente lógica.
Los vacunados argumentan que ir a un bar o restaurante, nadie está obligado a ello, por tanto, si un no vacunado, no puede entrar en estos establecimientos, es su decisión como individuo libre no vacunarse y aceptar dichas consecuencias; aunque no pueda realizar su día a día normalmente, como lo pueden realizar ellos, los santos vacunados.
A todos estos enfermos mentales, les diría que han estado entrando y saliendo de recintos, establecimientos o bares y restaurantes, a diario con gente vacunada o no vacunada y siguen vivitos y coleando. La falsa moralidad del vacunado, es la degradación de la sociedad humana. No dejaréis de ser unos seres patéticos, manejables y moldeables por el Estado; estúpidas almas de cántaro.
Aunque como apunte final, quisiera recordarles que si sufren un control por parte de las fuerzas policiales coercitivas y estas les demandan sus pasaportes, asegúrense muy bien antes, que hayan presentado sus propios pasaportes Covid, no vaya a ser que les infecten por indeseables.