La era de la infamia

Desde hace unos días, están circulando varios vídeos de los campos de internamiento forzado en Australia, como de las fuerzas policiales que detienen sin mesura a aquel que identifican como no vacunado, llegando a utilizar la fuerza ilegítima y aplicando la extrema violencia contra ellos. 

En los campos de internamiento forzado, los barracones son la versión del siglo XXI, de los barracones de madera que emplearon los nazis en su proyecto; solución final, que fue redactada por Reinhard Heydrich durante la Conferencia de Wannsee, para solicitar asistencia administrativa para su implantación y dar solución al problema judío.

Los prisioneros del Estado sanitario, no pueden abandonar bajo ningún concepto el barracón asignado o traspasar las líneas dibujadas en el suelo. Reciben avisos de papel cubiertos con fundas de plástico de la mano de hombres y mujeres, elegantemente uniformados como agentes bacteriológicos. Les informan que si no obedecen tras recibir los avisos, se les multará de manera inmediata con 5.000$ australianos. 

A su vez, no pueden comunicarse con nadie del recinto o ir sin la respectiva mascarilla. La actitud de los agentes bacteriológicos, no es amenazante pero es claramente inquietante. Llegando a lanzar dichos avisos manteniendo las distancias al suelo del barracón. O acercarse tímidamente y señalar con los dedos de sus manos como azafatas de vuelo, donde empieza y termina tu zona libre de movimiento. 

A la hora de repartir las bolsas de comida, se repite la situación. Llaman con sus nudillos a las puertas, dejan la bolsa y se retiran rápidamente. Entonces es cuando puedes abrir tu puerta y agradecer el gesto.

Es verdaderamente alarmante y preocupante, que ciudadanos libres, sean condenados a permanecer prisioneros en estos campos de exterminio. Exterminio de las libertades individuales y de la vulneración de todos los derechos humanos. Dicen los agentes bacteriológicos del Estado sanitario, que es la ley y las normas que así han sido asignadas. ¡Infamia!

Los ciudadanos que aún no han sido objetos de secuestro por el Estado sanitario, cuando libremente pasea por sus calles, son instigados a mostrar sus credenciales covid al cuerpo policial, especialmente creado para realizar dicha función. Si esta gestapo australiana descubre que no está vacunado, se lanza sobre él como hienas hambrientas y lo tira violentamente al suelo reduciéndolo. Es esposado sin excusas y se lo lleva utilizando la extrema violencia a un centro de vacunación, siempre pensando en el bien común. ¡Infamia!

Por ahora en Europa, esto aún nos queda muy lejos, aunque esta sociedad de servidumbre putrefacta, se jactaría alegremente y sin rubor de ello, y desearían profundamente desde sus entrañas, poder enviar a estos campos a todos los no vacunados o infectados de covid. 

Ahora Europa, ya se está planteando implantar la vacunación obligatoria en toda la unión, pero son timoratos y esto les está frenando. Aunque no hacen ascos a que estados miembros, obliguen a los no vacunados a permanecer recluidos dentro de sus casas, sin embargo, permitiendo como esclavos que somos del Estado, ir a trabajar y producir para la supervivencia del sistema. Convierten tu propia casa en tu cárcel particular, siendo esta una opción más económica que la fabricación de campos como los australianos. 

Únicamente tengo una palabra para definir todo lo que nos está ocurriendo. ¡Infamia!

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