Farmacéuticas, Monopolios y Permisos de Ciudadanía
Otra vez más, el capitalismo de amiguetes; el crony capitalism, en el caso que nos atañe; entre los Estados y las farmacéuticas, han dado de nuevo sus frutos. Estos atentados directos a las libertades médicas, sanitarias y sociales indispensables, entre todos los individuos, han conseguido que un medicamento de más de 30 años de antigüedad, desde el pasado año 2011, haya aumentado su precio de venta final, hasta un 1.000% de su valor original.
El ácido quenodesoxicólico, se utilizaba para el tratamiento de algunos tipos de cálculos biliares. La caja de 48 cápsulas costaba 6,96 euros; es decir, 14 céntimos cada una de esas cápsulas. Además, desde finales de los años noventa, el fármaco se había empezado a emplear fuera de su indicación principal, y se empezó a administrar para una enfermedad genética muy rara y grave, la xantomatosis cerebrotendinosa, que es causante de un deterioro neurológico, que puede llegar a ser mortal.
En España, se calcula que hay entre 40 y 50 afectados por XCT, aunque es una enfermedad infradiagnosticada y puede haber más personas afectadas por el XCT, según informan los hospitales españoles.
El gran avance de las técnicas quirúrgicas poco invasivas, como la laparoscopia y la existencia de otros fármacos con menos efectos secundarios, como el ácido ursodesoxicólico, llevaron a dejar anticuado el ácido quenodesoxicólico, y por este motivo, quedó únicamente para las terapias frente a la XCT. El laboratorio Leadiant Biosciences, ha subido desde entonces hasta los 140 euros por pastilla del tratamiento, aprovechándose del monopolio concedido por la U.E, haciendo casi inviable e imposible a los afectados, poder seguir correctamente con sus tratamientos.
Podríamos llegar a pensar, que si dicho medicamento, con el paso del tiempo, perdió su amplio espectro de pacientes originales, y ahora dada su escasa repercusión y destino final, un laboratorio para poder cubrir los costes de producción, fabricación y distribución, deba aumentar su precio; hasta aquí todos estaremos, más o menos conformes. Lo que no es de recibo, es que la U.E, les otorgue el monopolio del mismo y se aprovechen de ello. Eso sí que no es correcto, se mire como se mire.
Si trasladamos este ejemplo a la actualidad y lo enfocamos principalmente, y de forma directa, en las farmacéuticas productoras de las vacunas Covid, podemos analizar y ver sus claras similitudes, entre ambos casos. El interés intrínseco de su venta y el de los Estados, para administrar la mayor cantidad de dosis posibles a los ciudadanos; es una realidad, en nombre del maldito bien común colectivista.
Nos cuentan historias para no dormir, pero seguimos sin saber del todo lo que atañe a los precios finales, cantidades compradas o la temporalidad de la duración de los contratos firmados, entre los Estados y las farmacéuticas.
Posiblemente en un futuro cercano, cuando toda la población esté 100% vacunada, las vacunas se podrán adquirir en cualquier farmacia, debido a que te darán el pertinente permiso oficial para ello, al precio que marquen; ya que sin ella, no tendrías tu nuevo sello de ciudadanía en tu pasaporte Covid. Deberás comprarla, ya que estará fuera del propio sistema de salud público, y después se te obligará a que sea administrada en tu centro de salud, mientras esboces una gran sonrisa. El monopolio de tu vida, ya tendrá un único amo; El Estado, y tú serás su fiel y más obediente sirviente.