Magnesita de mi alma querida
Los principales yacimientos de magnesita están en China, Corea del Norte, Brasil, Rusia, Grecia, Austria y finalmente en España. España genera la cuarta parte de la producción mundial y esta está amenazada; como no, por las continuadas presiones de grupos ecocomunistas y partidos políticos bolcheviques que se oponen por mera obsesión obtusa a la minería a pesar de que es una de las actividades económicas más controladas del país.
Por esta consecuencia es por la que dependemos de terceros países; como China y sufrimos crisis de suministros cada vez que deciden cerrar la distribución del mismo.
En España disponemos de tres minas en Lugo, Navarra y Soria de donde sale cada año aproximadamente 325.000 toneladas de magnesita con las que se elabora el óxido de magnesio para producir productos refractarios para la fabricación de acero, piensos o fertilizantes.
El material refractario puede resistir temperaturas de entre 600° y 1500° y es necesario en la industria vinculada a los hornos de fusión, altos hornos o los moldes de fundición. También se utiliza en la vida cotidiana como revestimiento para chimeneas, barbacoas o cocinas; por ejemplo.
El óxido de magnesio también se emplea para poder purificar el agua y así evitar la retención de los metales pesados en las tierras contaminadas.
Desde aquí abastecemos al resto de Europa cuando China revienta los precios y ocupa la mayor parte del mercado. A día de hoy se exporta a unos 60 países desde España al exterior.
Según algunas fuentes del sector, nos indican que reciben escraches en sus presentaciones y que ni siquiera en los ayuntamientos, sus propios vecinos, cazadores, montañeros y en las casas rurales; les quieren recibir.
Si creemos en los mercados, estos quedarán ahogados y toda Europa acabaría viviendo a expensas de los mercados internacionales.
Nuestra sociedad pueril, pijoprogre y ecocomunista infantilizada de jardín, experta con matrícula de honor cum laude en escraches, tendrá que asumir, si hace falta a la fuerza, que la transición ecológica es imposible sin contar con la minería.
¿De dónde salen las baterías de litio para los coches eléctricos?, al más puro estilo socialdemócrata con su típico eslogan sin ningún tipo de sentido: ¿Quién construirá entonces las carreteras?; en fin.
En definitiva, mientras el discurso del anticapitalismo climático tenga sus minutos en televisión, radio, prensa y en el poder político, con estos viles desalmados, jamás hubiese llegado ni la Revolución Industrial; a las pruebas me remito.
Y es en estos instantes cuando te viene a la mente, la gran canción de enorme maestro, Antonio Lugo Machín; eso si, cambiando su popular título de éxito.