Los prostíbulos de las izquierdas radicales catalanas
En Catalunya, desde la irrupción parlamentaria de las CUP y el abrazo fraternal entre Artur Mas (CIU) y David Fernández (CUP), lo que a muchos nos pareció una tregua, entre "convergents" y la izquierda radical catalana, se esfumó con la partida del susodicho de las CUP.
Este crepúsculo izquierdista; por no decir bolchevique, ha ido ganando el discurso del separatismo catalán, hasta pudrir hasta la médula todo lo que toca.
Las intenciones separatistas de CIU, con su derecho a decidir o el viaje hacia "Ítaca", se convirtió en algo aún más grotesco con la partida de Artur Mas y la desintegración de CIU; no únicamente por los escándalos del mismo partido, que ahora no tocará analizar.
Los herederos de Convergència, se fracturaron en otros chiringuitos políticos de baja estofa.
A las pruebas me remito, no hay nada más que añadir.
Los únicos que siguen la estela primitiva de Convergència, son el PdCat a mandos de la eterna personal trainer, personificada en la persona desangelada de Àngels Chacón.
Como comentaba, el discurso radical del buen catalán de izquierdas y separatista puro, que promulgan las CUP, lo ha asumido como propio; tanto ERC, Junts y lo que es más preocupante; la sociedad separatista catalana.
Estamos a las puertas de la aprobación de los Presupuestos de la Generalitat, a manos de "ese loco bajito", como cantaba el repudiado y vilipendiado; Serrat. Pero esta vez, la CUP, es la que tiene la paella por el mango.
Siguen con sus formas de decisión extraparlamentaria vía bases y quorum, de las que tanto les gusta presumir.
En un sistema democrático fallido, como en el que nos toca sobrevivir, no se puede permitir de ningún modo que los radicalismos hagan perder el auténtico norte a alcanzar.
ERC ya se envuelve en este nuevo fascismo de las izquierdas mediáticas, entonando su feminismo, puertas abiertas y apartheid lingüístico sin parangón.
Hace años que conozco los entresijos del separatismo catalán. Ese que nació casto y puro. Ese que cogía por bandera el liberalismo más académico y que ahora, se mire por donde se mire, lo único que parece, es un oscuro callejón de la denostada Rambla de la ciudad de Barcelona.
Esa Rambla, donde el putiferio más inmundo y soez, campa a sus anchas.