LOS DERECHOS DE LA VACUNA

Cada día el debate de la vacuna del Covid, está a la orden del día. Los favorables a su administración y los famosos antivacunas; que personalmente, no soy ni de los primeros, ni de los segundos; obviamente.

En mi caso lo analizo, sin utilizar los datos concluyentes de su clara efectividad o teorizando contra las contraindicaciones, o posibles efectos secundarios, que los hay; por supuesto. 

Nuestra sociedad española, esa del egoísmo individualista mal entendido y tan alejado de los principios de Max Stirner, como así nos lo presentó en su libro; El único y su propiedad; acepta sin dudar, aunque sea a regañadientes, que le administren una vacuna para poder vivir en teórica libertad; otro ejemplo prostituido por esta infantilizada y complaciente sociedad.

Hemos llegado hasta tal punto de estupidez, que pedimos a la primera de cambio el libro de reclamaciones, exigimos factura en cada compra, demandamos que nos contraten un seguro, solicitamos y esperamos responsabilidades, recibir siempre y en todo momento, una buena y correcta atención, y que se nos entregue en mano una garantía de 10 años por un teléfono móvil, y en cambio; somos incapaces de pedir exactamente lo mismo por una vacuna, que es injectada en plena fase experimental en el interior de nuestro cuerpo.

Los que se ofrecieron voluntarios en las primeras fases de prueba en laboratorio, firmaron y aceptaron las condiciones de su participación; es decir, ocurriese lo que ocurriese, no podrían demandar o pedir daños y perjuicios al laboratorio. A los demás, nos lo han vendido; como la falsedad del contrato social y del bien común.

Los derechos son universales, más aún los individuales frente a los colectivos. Si quieres vacunarte; perfecto. Si no quieres vacunarte; genial. Pero jamás renuncies a tus derechos y mucho menos por leyes legislativas de este calado, provenientes de cualquier Gobierno. 

Lo único que os pediría, es que no dejéis de luchar por lo que creáis correcto, estéis errados o dispongáis de la verdad absoluta. 

Que nunca os quieran quitar o aplastar por la fuerza, vuestros derechos fundamentales y el significado de la auténtica libertad. 

Si sois capaces de remover cielo y tierra por un simple teléfono móvil; considero que lo podréis realizar para vosotros mismos; no tengo ni la más mínima duda.


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