Las cosas de las variantes de la covid

Desde que se inició la pandemia del Covid han surgido y circulado nuevas cepas (linajes genéticos del SARS-CoV-2) en todo el mundo. Estas variantes o mutaciones del Covid, a lo largo del pasado año 2019 hasta este presente 2021, han recibido los más diversos y muy poco originales nombres de raíz griega, que expondré a continuación: Alpha (linajes B.1.1.7 y Q), Beta (linajes B.1.35 y descendientes), Gamma (linajes P.1 y descendientes), Epsilon (B.1.43 y B.1.43), Eta (B.1.52), Iota (B.1.53), Kappa (B.1.617.1), 1.617.3, Mu (B.1.621, B.1.621.1), Zeta (P.2), siendo estas variantes del Covid originario y Delta (linajes B.1.617.2 y AY) y la nueva cepa Omicron (B.1.1.529), aún no especificada genéticamente del todo de origen subsahariano; siendo estas dos últimas, las más actuales y peligrosas según la OMS.

Debido a la gran cantidad (en claro aumento) de varios sub linajes existentes, que están asociados a las variantes alfa, delta y gamma; citadas anteriormente, estos se denominaran a menos que se especifique lo contrario, como sub linajes de forma conjunta como linajes de Q (alfa), linajes AY (delta) y linajes descendientes P.1 (gamma).

No desarrollaré, ni tan siquiera plasmaré ningún otro dato científico respecto a las variantes (comúnmente conocidas como mutaciones) del Covid-19, debido a que queda lo suficientemente claro, lo realmente dañino y virulento que puede llegar a ser en un plazo muy corto de tiempo.

A día de hoy disponemos de cuatro vacunas contra el COVID-19, siendo estas de Pfizer-BioNTech, Moderna, Janssen de Johnson & Johnson y AstraZeneca. 

Las vacunas contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, son vacunas de ARN mensajero, también llamadas vacunas de ARNm. En estas vacunas se usa un ARNm creado en un laboratorio para enseñar a nuestras células a producir una proteína, o tan solo una porción de una proteína, que desencadena la respuesta inmunitaria de nuestros organismos. Esa respuesta inmunitaria, que produce anticuerpos, es la que nos protege de infecciones si el virus real ingresa a nuestros organismos; según así lo indican e informan las farmacéuticas implicadas.

Tanto la vacuna de Janssen de Johnson & Johnson y la de AstraZeneca, son unas vacunas de vector vírico que vehiculiza dentro de un virus inofensivo diferente al coronavirus la información genética necesaria para que el cuerpo humano produzca anticuerpos/respuesta inmune frente a la proteína S del SARS-CoV-2; siendo estas más próximas al concepto de una vacuna tipo.

En definitiva, si tenemos en cuenta los datos que he ofrecido al inicio de esta columna, no hace falta ser una eminencia científica para entender, que aunque las vacunas actualmente son efectivas, no dejan de ser pociones de fierabrás. Por tanto, se seguirá obligando a vacunarse, administrar las vacunas de recuerdo y a cuanta mayor población posible; aún mejor, debido a que es imposible vencer a día de hoy al Covid.

Como he recordado a lo largo de otras columnas en este blog, mientras no se alcance una vacuna real con efecto esterilizante; que se vacune quien quiera y que no lo haga, quien no quiera. Pero debemos entender que las vacunas actuales, no dejan de ser profilácticos de protección, mientras se usa la marcha atrás.

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