Hard Cup Café y los juegos del hambre de invierno
Catalunya no deja de ser ese adorable terruño gobernado por radicales comunistas. Ese lugar en el cual unos parásitos residuales, gobiernan sin gobernar al propio gobierno autonómico.
Otra vez más, la CUP ha conseguido que el títere de Pere Aragonès se baje los pantalones, prepare la vaselina y se deje autoinfligir placer anal en una especie de gang bang bolchevique.
No solo ha conseguido la CUP, la retirada de las acusaciones particulares de la Generalitat en siete casos de los incidentes en las manifestaciones celebradas en enero de 2018. Ha conseguido paralizar sine die la decisión de que Catalunya sea la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno.
Pero no se han detenido ahí.
Encima han conseguido que este gobierno pusilánime dé carpetazo al mega proyecto del Hard Rock Café en Tarragona, la mayor inversión extranjera prevista en Cataluña con un coste de 2.000 millones.
Así de un plumazo y todo por aprobar unos presupuestos y, poder evitar otra contienda electoral que sería desfavorable a ERC, se han desestimado los 800.000 euros que se iban a gastar en la consulta sobre los JJOO de Invierno para el 2030 y los 120 millones que se iban a invertir en infraestructuras y urbanización de la zona de Vilaseca y Salou donde se iba a construir el Hard Rock Café.
Volviendo al principio debemos desde Catalunya, deshacernos de los comunistas anticapitalistas y no estoy escribiendo únicamente de la CUP.
Esta ERC perdió su rumbo desde que su colita entró en la gobernabilidad institucional; aunque siempre han sido uno de los cánceres más incrustados en el separatismo catalán.