¿Es hora de plantearse una Tabula rasa a nivel europeo?
Antes de la abrupta llegada de la pandemia del Covid y que esta llegase a impactar de pleno en la economía general de España; la propia economía española en el año 2020, ya partía de un elevado alto nivel de deuda pública, muy por encima de los propios límites fijados dentro de la propia U.E.
En el pasado año 2017, esta estaba situada en un 98,6% del PIB, en el año 2018 en un 97,6% y en el año 2019, justamente a un año vista de la llegada de la pandemia, estaba en un 95,5% del PIB; según podemos comprobar con los datos disponibles.
El resultante es que cuando España busca financiación en los mercados exteriores; es decir, la financiación bruta, el pasado año llegó a alcanzar el 30% del PIB, mientras que la U.E; tiene la absoluta certeza que las necesidades de financiación españolas del próximo año 2022, superarán el 20% del PIB, sin alcanzar; eso si, los 10 puntos porcentuales de más de los niveles previos.
Aunque el mayor riesgo, es el binomio peligroso y letal en cualquier tipo de economía de compaginar grandes niveles de deuda pública conjuntamente con la deuda privada, siendo este efecto el principal riesgo para una correcta y sosegada recuperación económica de España, en términos generales.
Según varios informes de la Comisión Europea; la deuda española destaca como el problema más grave de nuestra economía haciéndola aun más vulnerable y voluble, teniendo en cuenta, las posibles subidas de tipos o la volatilidad de los mercados.
Mientras dispongamos del Gobierno del gasto infinito y perpétuo, incrementando los costes y subvenciones interminables sin parangón en nuestras vidas, no podremos salir nunca de este bache económico.
Un Gobierno que va esquilmando a base de impuestos, sin ningún tipo de miramiento todos los bolsillos de los contribuyentes, aumentando las cargas impositivas con nuevos y más variados impuestos, tasas y trabas empresariales; siendo estas tan necesarias para la propia recuperación económica y así poder bajar el paro crónico del país, no habrá ni existirá ninguna salida posible.
En mis sueños húmedos, sigo pensando en realizar una tabula rasa europea y realizar una limpieza de todo tipo de compras y ventas de deudas. Quizás sería la mejor solución posible, aunque como dice el refranero; de aquellos polvos vienen estos lodos, podemos afirmar sin rubor, que Alemania si supo utilizar correctamente su oportunidad; esa que les ofrecimos entre todos y que ahora parecen no recordarla.