El futuro de las libertades en powerbanks
Ayer Bruselas nos volvió a sorprender a todos con su nuevo delirio. Por ahora únicamente es una propuesta, aunque podemos discernir que estas píldoras informativas son los típicos globos sondas que son lanzados para ver la reacción de la ciudadanía, aumentando así el control sistemático en todos los aspectos de nuestras vidas.
La bomba fue la intención de que el pasaporte Covid, caduque a los 9 meses después de recibir la pauta completa, si no se dispone de la dosis de refuerzo pertinente. Incluso los (libres) vacunados han puesto el grito en el cielo. No creo que hagan mucho revuelo, principalmente debido a que son (obedientes) ciudadanos de bien.
Sigo argumentando que estoy a favor a la administración de la vacuna, si de verdad fuese una vacuna esterilizante. Sigo argumentando que estoy a favor de que alguien y siempre utilizando sus derechos fundamentales decida vacunarse o no vacunarse. Sigo argumentando que lo más importante e principal, es defender el tema Covid; es decir, las responsabilidades a futuros, en una base lógica de aplicación de bases contractuales en intercambios de bienes y servicios.
La ciudadanía (libre), poco a poco va entendiendo que todo el negocio de la Covid, va más allá de la preocupación de los Estados versus sus respectivas ciudadanías. Aquí no se prima la salud; nunca ha sido así. Desde que la pandemia aterrizó en el mundo global, ha sido utilizada como arma arrojadiza contra las libertades individuales.
La libertad de libre circulación deberá ser mostrada in eternum a través de nuestros teléfonos móviles, si quieres (sobre)vivir y moverte dentro del suelo del imperium.
El megaestado europeo, si finalmente se acuerda dicha implantación, se exigiría a partir del próximo día 10 de enero de 2022. Después, cada país según sus protocolos de vacunación, lo iría ejecutando.
Seguirán existiendo, como no puede ser de otra manera, los antivacunas, conspiranoicos u las obedientes legiones de rebaños; esos que no cuestionan jamás al imperium, no os quepa ningún tipo de duda. Estos últimos vivirán más libres que el resto, mientras lo único que les preocupará, es disponer de la batería suficiente en sus teléfonos móviles, llevar tres powerbanks de seguridad encima o tener previamente descargada la última versión disponible (app) del pasaporte Covid emitido por el departamento del apartheid sanitario de España. Todo esto para poder seguir diciendo que viven en libertad; aunque la única libertad que les quedaría, es obedecer y no cuestionar. El día que no obedezcan y no cuestionen, vivirán en sus carnes, lo que los subversivos vivímos hoy en día; unos con más razones con fundamento que otros, pero ya sería demasiado tarde para todos nosotros.
Nuestros hijos, ese reducto que el Covid, ni tan siquiera les llega a afectar; según el discurso generalista, serán obligados entre los 5 y 11 años de edad a exponerse a una vacuna experimental, que no podremos ejercer ningún tipo de reclamación a nadie, cuando podamos quedarnos sin nietos y la población mundial pueda quedar mermada, ya que no dispondremos de ningún libro de reclamaciones.
Las pensiones se podrán abonar sin ningún tipo de problema, seguirán existiendo los trabajos precarios y etc; mientras día a día, el poder del Estado, ya no tendrá nadie que lo pueda parar. Llegado ese día, el rebaño (libre) únicamente sabrá balar y ya nadie recordará, lo que era hablar en libertad.