Cuando Niemöller, acertó

En esta entrañable sociedad en la que vivimos, se ha instaurado el yo primero, que no me molesta en absoluto; por cierto, es más, me gusta. Lo problemático de este yo, es que no es el egoísmo individualista académico elevado al máximo exponente, sino el más puro egoísmo infantil de pataleta entre hermanos, en la mañana de Reyes. 

Ese yo egoísta, que cuando ve que a su hermano, le han traído más y mejores juguetes, ya está planeando o maquinando en el interior de su cerebro, como poder llegar a romperlos de la manera más rápida e indolora posible. 

¿Como puede ser que los Reyes Magos de Oriente, no me hayan traído lo que pedí?. Fue quizás, ¿Porque en la escuela copié en un examen?, o fue quizás, ¿Porque no he sido lo suficientemente obediente?. 

Se preguntará; si yo siempre hago lo que me dicen, incluso sin rechistar, ¿Por qué no tengo mis merecidas recompensas?

Todas estas preguntas y algunas otras; pero en otro contexto, se las están preguntando los obedientes ciudadanos, que de forma voluntaria; siendo una gran mayoría de ellos claramente coaccionados y obligados, finalmente acabaron vacunándose de la Covid. 

¿Cómo es posible que puedan llegar a plantearse el Gobierno del Estado, a encerrarme en mi casa?, ¡Si yo, me he vacunado!. 

Evidentemente, los Reyes Magos de Oriente, es la personificación lírica teatral utilizada en esta columna en la figura del Estado leviatán. La carta dirigida a los Reyes Magos, es el famoso pasaporte Covid y el hermano, es ese ciudadano, amigo, compañero de trabajo o familiar.

Únicamente les importa todo aquello que les pueda afectar directamente a ellos, dejando atrás todos los valores por el camino. Este yo egoísta, es una manipulación torticera de este principio. 

Nuestra sociedad infantilizada del mío, mío y solo mío; no es la sociedad evolucionada e inteligente con la que quiera rodearme o socializar. 

El problema del ataque sin paliativos a nuestras libertades y los argumentos del yo, hacen que recite y recuerde este gran poema histórico de Martin Niemöller:

"Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, ya que no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, ya que no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, ya que no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar".




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